La col, col repollo, o repollo, es el nombre común de Brassica oleracea var. capitata, planta comestible de la familia de las brasicáceas. La col es sumamente importante desde el punto de vista medicinal a causa de su riqueza en vitaminas y sales minerales. Múltiples son las virtudes curativas de la cebolla, desde los tiempos más antiguas hasta nuestros días no han menguado en ningún momento su valor como medicamento y alimento.
La Col o Repollo es originaria de Europa. Hay constancia que los Celtas, Griego y Romanos ya la consumían y estos últimos, lo utilizaban para los problemas intestinales, pulmonares y para incrementar la leche en las madres que estaban amamantando. También hay constancia de que los descubridores la llevaron a América, para plantar sus verduras y legumbres. Lo que no se sabe es si ya existía, porque en tierras Americanas existía un género llamado quelites, que englobaban un montón de vegetales silvestres que los indígenas consumían.
El canónigo es una planta herbácea similar a la lechuga, cuyas hojas tienen un color verde claro y oscuro muy intenso. Se trata de un alimento muy nutritivo con muchas propiedades depurativas, diuréticas, bajo en grasas, con hierro, potasio y varias vitaminas. Su uso más común es en ensaladas y acompañando otros alimentos.
1 col.
200 gr. salchicha.
canónigos
aceite, pimienta blanca y sal.
Separamos y lavamos y cortamos las hojas de col en tiras gruesas. Reservamos mientras escurren. Lavamos y cortamos la col. En un poco de aceite doramos la salchicha desmigada. Añadimos la col bien enjuagada. Dejamos que se vaya haciendo en su propio jugo removiendo de vez en cuando hasta que la col esté bien tierna.
El calabacín es un fruto oblongo y varía mucho en tamaño, dependiendo de la variedad. La cáscara es lisa y dura y también varía en color. Las variedades que se siembran en mayo o junio son de piel verdi-blanca mientras que las sembradas en marzo son de piel oscura.
El calabacín es una de las verduras más versátiles que se puede encontrar en la huerta, ya que su sabor delicado y su fina textura hacen que sea posible consumirlo de mil maneras distintas, incluso crudo. Existen numerosas recetas en las que el calabacín es tanto el protagonista, como el acompañamiento perfecto de otros platos.
1 calabacín
Zumo de limón
Almendra tostada y picada
Aceite, pimienta blanca y sal.
Lo primero, laminamos los calabacines con la ayuda de una mandolina o de un pelador de patata, para que queden extrafinos. Aderezarlo con el zumo de limón y dejarlo macerar unos 20 minutos. En el último momento, regar con la salsa de aceite y almendra y, opcionalmente, sazonar con una vuelta del molinillo de pimienta.
Solo con la receta no te imaginas lo deliciosas que son estas coquetas de calabacín al limón. Y encima fáciles, vamos, una receta con la que es imposible fallar. Para que queden perfectas y conservando todo su frescor, se montan en el último minuto y se terminan de aliñar ya en la mesa: golpe de efecto que no pasará desapercibido a vuestros invitados.