En sus ojos se refleja la huerta de Alboraya, un activo de L’Horta Nord. Un paisaje que decora los grandes ventanales de la horchatería Sequer lo Blanch.

José Belloch decidió que era el lugar perfecto para que sus clientes gozaran de los valores de su tierra, la huerta y sus frutos, una atmósfera de calma y un recorrido entre el núcleo urbano y el Mar de Alboraya.

Hablamos de cómo llegó a decidir transformar una casa de labranza en un espacio para el secado de la chufa y la oferta de productos derivados de ella, como la horchata y sus combinaciones con chocolate, con zumo de calabaza, etc. “Creo en la huerta como un patrimonio que hay que conservar, y no basta con el desarrollo de tareas de labranza. Hoy la huerta precisa desplegar nuevas actividades y esa fue y sigue siendo mi intención, al configurar Sequer lo Blanch”.

Entre otras cosas ha preparado tres paelleros para que los clientes puedan comer sus propias paellas, y enriquecerlas con productos recogidos del campo como lechugas, pimientos…

“Tenemos que conseguir que la oferta de Alboraya sea la consecuencia de un esfuerzo por la innovación en todos aquellos espacios en los que podamos implicarnos, ya sea en el ámbito de la chufa, en la de la oferta turística, en la convivencia entre los tres núcleos urbanos: el interior, los de la playa de La Patacona y el puerto de Port Saplaya”. Y con sus palabras confirma la necesidad de facilitar mejores y mayores posibilidades de encuentro con vías para peatones y ciclistas.

“Mis clientes disfrutan de este espacio de disfrute en el corazón de la huerta. Y a mí me gusta compartir con ellos detalles de la tarea de labranza, de elaboración de la horchata y de tantas pequeñas historias que configuran la personalidad de mi tierra.” Comparte con su padre la gestión de los ritmos. Y con él decide cuando una cosa u otra.

Nos encontramos con él en la Cocina con Relato en torno a la calabaza. Elaboró un arroz al horno dentro de media calabaza que fue considerado uno de las mejores propuestas hechas aquella tarde. “La calabaza es un producto singular. Precisa de un cultivo cuidadoso, de una recolección oportuna, de un almacenamiento adecuado y de una cocción experta. Cruda u horneada, en zumo con horchata, rellenando dulces, etc. la calabaza merece una mejor atención en nuestra cocina.”

Mira el futuro con una gran ilusión y sabe que sólo con la convivencia, con la cooperación generosa de las personas, con la acción en equipo –que aprendió en su época de jugador de baloncesto- ”podremos construir una nueva identidad en Alboraya, capaz de ser un factor estratégico de la economía, de la sociedad y del entorno medioambiental domésticos.”

Hablamos y hablamos sin detener nuestro deseo de compartir, y fue un disfrute que repetiremos cada vez que podamos. En nuestros ojos también quedó el reflejo de una huerta, de un paisaje que nos llena de gozo.