Durante Febrero se termino de recolectar la totalidad de la chufa. Fueron posteriormente lavadas y extendidas en las cámaras de secado, las llamadas “CAMBRAS” para que lentamente pierdan la humedad sobrante.

Las cambras disponen de ventanas con persianas para poder regular la entrada del viento e impedir la entrada de la lluvia.

Los secaderos suelen estar orientados de Norte a Sur para facilitar la entrada de viento de componente Este-Oeste “Levante-Poniente”, que son los vientos reinantes en la zona.

El LEVANTE es el viento diurno y bastante húmedo, mientras que el PONIENTE es nocturno y seco. Y esta alternancia de vientos secos y húmedos favorece el secado de una chufa de calidad.

Durante el proceso de secado se produce de FORMA NATURAL una transformación BIO-QUIMICA o ENZIMÁTICA (el “curado”). Y para alcanzar una óptima calidad de la chufa deberá mantener niveles máximos de humedad durante el mayor periodo de tiempo posible. Y para mantener una situación optima de humedad hacemos uso de las citadas persianas dispuestas en los grandes ventanales que caracterizan a los secaderos y a su vez hemos de REMOVER las chufas diariamente, para mezclar e intercambiar la capa superior de los granos que está más seca por la acción del viento, por la capa inferior más húmeda, y así homogeneizar la chufa.

Para dicho trabajo se utiliza una herramienta en forma de PALA (movimiento manual), o un MOTOCULTOR (movimiento con maquinaria) que cuenta con cepillos circulares que sustituyen a las ruedas neumáticas.

Aun así se dede actuar con cuidado, pues caso de alcanzar niveles excesivos de humedad, se corre el peligro de que se enmohezca o se pudra el grano. Por ello para comprobar los niveles ha de usarse el sentido del OLFATO, ya que el aroma del grano de chufa nos aporta la información de su humedad.